LA MUERTE

“La fotografía ha tomado como uno de sus papeles la preservación en la memoria del muerto a través de la imagen y se ha aprendido a justificar la fotografía como el recuerdo cruel pero necesario para muchos, tal vez con el objeto de crear vulnerabilidad ante tales tragedias, tal vez con el deseo de un último momento con el ser amado detenido en el tiempo, en donde la propia muerte no puede entrar a llevarse los recuerdos”.

“No es lo mismo la fotografía del fusilado, que la fotografía del niño muerto, con su dramatismo que recuerda los quebrantos familiares ante tal pérdida”.

Tomado del multimedia Un Siglo de Vida en Medellín,
Fundación Víztaz - Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia -INER-

Medellín 1927. Inés García y familia. Fotógrafo: Benjamín de la Calle. Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto
Medellín 1954. Jesús María Benjumea Gómez con su hijo fallecido (Fabio de Jesús).
Fotógrafa: Orta Martínez. Propietaria: Orta Martínez.
Archivo: viztaz.org

Fotografía del último fusilado en Medellín.
Fotógrafo: Benjamín de la Calle. Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto
Julio Gómez y compañero. Reproducción de Benjamín de la Calle. Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto

Medellín 1932. Darío Múnera Eusse (niño muerto). Fotógrafo: Por identificar. Propietario: Alberto Eusse. Archivo: viztaz.org