LA POPULARIZACIÓN DE LA FOTOGRAFÍA

Después de la introducción, a finales del siglo XIX, de la placa seca y el rollo fotográfico, se desencadenó una serie de mejoras en los equipos y materiales fotográficos, que no solo favorecieron la calidad de las fotografías, sino que también simplificaron el manejo de los equipos. Paso a paso, la actividad de la fotografía se fue convirtiendo en una práctica cada vez más extendida: cámaras, lentes, luces, negativos, papeles, son términos que comenzaron a popularizarse más allá del ámbito de los entendidos y así empezaron a contarse por millones los aficionados a su práctica. Conscientes de esto, las compañías dedicaron grandes recursos a la investigación e innovación, sabedoras de que sus inversiones serían recompensadas por las ventas a esta gran masa de consumidores en el mundo entero.

Medellín 1930. María y Olga Echavarría U. Fotógrafo: Alfonso Echavarría. Propietaria: María Echavarría. Archivo: viztaz.org

Santa Fe de Antioquia 1962. Constanza, Maritza y Fanny Hernández. Fotógrafo: Por identificar. Propietaria: Constanza Hernández. Archivo: viztaz.org

Kodak, que contribuyó enormemente a la masificación de la fotografía, tenía bien presente que una cámara en cada hogar significaba por añadidura la venta y procesamiento de infinita cantidad de película. En consecuencia, en 1900 lanzó al mercado la cámara Brownie, la primera producida con el propósito de su venta masiva, por el precio de un dólar, 15 centavos de dólar el rollo de seis fotografías en blanco y negro, y 40 centavos el revelado (unos bluyines costaban entonces 8 dólares y un periódico, 5 centavos).

A principios del siglo XX, algunos fabricantes crearon modelos compactos, prácticos y económicos de cámaras en formato 9 × 12 cm y 6 × 9 cm, y película 620; con ello se siguieron mejorando los equipos y materiales fotográficos. Paulatinamente, se fueron introduciendo accesorios que posibilitaban tomas en condiciones de iluminación antes impensadas y mejoraban la calidad de la fotografía: equipos de luces, película en color, películas más sensibles, exposímetros, flash electrónico, cámara con película instantánea, lentes intercambiables, entre muchos otros.

Además de mejorar la calidad y las posibilidades para los expertos, la evolución de la fotografía posibilitó el surgimiento de legiones de fotógrafos aficionados, que por no necesitar esta actividad para ganarse la vida y no tener que responder a los requerimientos de los clientes, todo lo convertían en un objeto fotografiable. Por ellos, contamos hoy con millones de fotografías que nos revelan los aspectos más diversos de la vida humana y de todos los rincones mundo.

Tomado del multimedia Un Siglo de Vida en Medellín,
Fundación Víztaz - Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia -INER-


Medellín 1964. Enrique Vieco, María Cristina Jiménez, sin identificar, Martha Moulin y Ricardo Fuentes. Fotógrafo: Por identificar. Propietaria: Martha Moulin. Archivo: viztaz.org

Medellín 1956. Ana Lucía Bravo, María Cecilia Bravo y el tío Fofo. Fotógrafo: Por identificar. Propietaria: Ana Lucía Bravo. Archivo: viztaz.org

Medellín 1960. Albeiro y Alba Estella Medina en Aranjuez. Fotógrafo: Por identificar. Propietario: Albeiro Medina. Archivo: viztaz.org

Medellín 1945. Inés Betancur, Leopoldina Henao e Irene Galeano en la Clínica León XIII. Fotógrafo: Por identificar. Propietaria: Irene Galeano Gallego.
Archivo: viztaz.org

Medellín 1960. El doctor José Luis López y José Olano. Fotógrafo: Por identificar. Propietaria: Mercedes Rodas. Archivo: viztaz.org

Medellín. María y Carlos Mejía. Fotógrafo: David Mejía. Propietaria: Marisol Mejía. Archivo: viztaz.org

Medellín 1932. Familia Echavarría. Fotógrafo: Alfonso Echavarría M. Propietaria: María Echavarría. Archivo: viztaz.org

Medellín 1965. Helena Lucía y el novio en El Poblado. Fotógrafo: Por identificar. Propietario: Mauricio Arango. Archivo: viztaz.org